¿Qué es un crédito blando? Conoce sus características y principales diferencias con los créditos tradicionales

¿Qué es un crédito blando? Conoce sus características y principales diferencias con los créditos tradicionales

En algunas ocasiones, cuando la situación económica de las personas o empresas se ve complicada, surge la posibilidad de acceder a créditos que ofrecen condiciones más flexibles y ventajosas para quienes los toman.

Producto del deterioro de la actividad económica causado por la pandemia de COVID-19, el Gobierno presentó un plan para apoyar a la clase media consistente en la entrega de créditos blandos a las familias, préstamos que les permitan cubrir hasta el 70% de la caída en sus ingresos mensuales.

El programa de Créditos COVID-19 para la Clase Media permitiría entregar un bono automático de $500.000 a las personas con que tuvieron remuneraciones formales mensuales promedio, anterior al estado de catástrofe, entre $400.000 a $1.500.000, y que hayan tenido una pérdida de ingresos de 30% o más. Además, podrán acceder a un préstamo por tres meses correspondiente al 70% de los menores ingresos percibidos, pero por un monto de hasta $650.000. El crédito sería solicitado ante el Servicio de Impuestos Internos y se entregaría por la Tesorería General de la República.

¿Cuándo se puede hablar de un crédito blando?
Un crédito puede considerarse blando cuando la entidad que otorga el dinero ofrece unas condiciones más flexibles y favorables a la empresa o la persona que lo solicita. Estas condiciones suelen ser principalmente dos:
Bajas tasas de interés: Los créditos blandos suelen entregarse a tasas de interés muy bajas, en comparación con las que se aplican en el mercado (esto es, del resto de créditos comerciales o bancarios).

La tasa puede llegar a ser de 0% real, lo que significa que solo se pagará el ajuste de la inflación (UF). Por ejemplo, si se piden $100.000, y al final del periodo para devolver el dinero la inflación se ubicó en 3%, se pagarán $103.000. La opción de tasa real 0% permite incluso la posibilidad de pagar menos dinero del que se solicitó, esto si la inflación resulta ser negativa.

Amplios plazos para pagar el crédito: Los plazos para devolver el dinero en los créditos blandos pueden ser muy superiores al resto de los créditos del mercado. Además, mientras que en un crédito tradicional la tasa de interés aplicada es mayor cuando aumenta el plazo de pago, en los créditos blandos la tasa se mantiene baja por todo el periodo. Por ejemplo, los mismos $100.000 prestados a una tasa interés anual de 0% real, y con una inflación de 3% anual, por cuatro años, se transformarían en poco más de $110.000 a pagar.

Además de estas ventajas, los créditos blandos pueden contar con otras facilidades, como mayor cantidad de meses de gracia (exentos de pago), sin aplicar intereses extra, mayor flexibilidad, o hasta nula consideración del riesgo crediticio, y condiciones más laxas para condonar la deuda (no registrar ingresos en un periodo determinado en el caso de empresas, persistencia de los problemas económicos, o una enfermedad catastrófica en el caso de las personas).

Los créditos blandos suelen ser entregados por las empresas a sus trabajadores, y dado que en estos casos quien presta el dinero no persigue una rentabilidad sino que ayudar a mejorar las condiciones sociales de sus empleados, puede aplicar una tasa de interés real de cero.

En el caso de los créditos blandos para empresas, estos suelen ser entregados por instituciones públicas, como FOSIS, y fundaciones como Banigualdad y Fundación Crecer, para ayudarles a crecer cuando están recién comenzando (emprendimientos y pequeñas empresas), o para que puedan superar complejos periodos económicos, como el actual.

Volviendo a la propuesta del Gobierno, que sigue en discusión en el Congreso, lo que permitiría calificarlo como crédito blando son, por un lado, su tasa de interés, que sería de UF + 0% (tasa real cero, por lo que solo se cobraría el ajuste de la inflación), por otro, el plazo para pagarlo, que sería de cuatro años y, por último, que contaría con un año de gracia.

¿Cuándo solicitar un crédito blando?
Es importante no confundir un crédito blando con “dinero fácil y barato”, disponible para lo que uno quiera. Si tienes la posibilidad de acceder a un crédito blando, dado que su objetivo es de carácter solidario, es recomendable solo solicitarlo para mejorar una situación difícil de sobrellevar.

En el caso de las empresas que los ofrecen a sus empleados, un crédito blando puede ser una conveniente opción para realizar algún arreglo en la casa, cubrir algún gasto de escolaridad o de salud. Al contrario, pedirlo para salir de compras o de vacaciones no sería la mejor alternativa.

Para el caso de las empresas, acceder a créditos blandos puede ayudar a comprar materias primas y no verse obligadas a paralizar la producción, o para cubrir el pago de sueldos de sus trabajadores en momentos de crisis económica.

Recuerda que los créditos blandos tienen como principal objetivo ayudar a mejorar la situación económica y social de personas y empresas. No buscan conseguir beneficios económicos, por lo mismo, sé responsable al momento de revisar si puedes acceder a uno. Es más, si has logrado llevar tus finanzas personales en forma ordenada y planificada, tienes tu presupuesto cubierto y puedes sortear con estabilidad un periodo de incertidumbre económica, tal vez no requieras recurrir a un crédito blando, y alguien lo necesite más que tú.

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