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Finanzas Personales para niños: cómo crear hábitos financieros aprovechando que están en casa

La mejor etapa para desarrollar hábitos de educación financiera es en la niñez, y este periodo de cuarentena puede ser ideal para enseñarles a tus hijos conceptos y buenas prácticas para que aprendan sobre el funcionamiento del dinero.

La educación financiera se ha transformado en un tema de relevancia a nivel mundial, esto debido a que los mercados financieros son cada vez más grandes, más accesibles y ofrecen una amplia variedad de productos, instrumentos y servicios para las diferentes etapas de la vida de las personas. Cuando se habla de enseñar hábitos de educación financiera, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) establece que se debe impartir desde la edad más temprana, mediante la educación formal, “proporcionando las competencias y la formación cognitiva básica para promover una cultura del ahorro y de la planeación, favoreciendo con ello la toma de decisiones económicas y financieras informadas en el futuro (OCDE, 2005)”.

Así entonces, enseñar de finanzas a los niños es fundamental para que, cuando sean adultos, sepan utilizar los instrumentos que ofrece el mercado y sean capaces de tomar mejores decisiones económicas.

Esperamos que estas recomendaciones puedan ser de ayuda para ti. Recuerda que en la medida en que seas ordenado financieramente podrás enfrentar mejor este difícil periodo

Jugar para aprender

Como ya hemos dicho, la infancia es la etapa ideal para cultivar hábitos y sentar las bases de criterio y conocimiento que marcarán el comportamiento de una persona en su etapa adulta.

Por esto, se recomienda que apenas los niños tengan noción de que toda acción tiene una consecuencia, los padres comiencen a enseñarles conceptos como el ahorro, guardar una parte de lo que tienen para usarla más adelante; el crédito, que si piden algo prestado, deben devolverlo en un plazo determinado; o el intercambio de una cosa, por otra similar (precio y valor).

No se requieren métodos avanzados ni complejas metodologías para transmitir estos conceptos a los niños. El ahorro se puede enseñar con pequeñas mesadas o golosinas, y fijando objetivos a conseguir más adelante. Además, los niños son muy observadores e imitan las acciones de los adultos, especialmente sus padres, así que, si tu objetivo es que ellos aprendan a ahorrar, deberían verte haciéndolo a ti.

Para inculcar conceptos como el valor de una cosa, y la importancia de respetar los compromisos y devolver lo que les han prestado, es muy útil supervisar el uso y préstamo de juguetes entre hermanos, primos o amigos.

Hay experiencias de colegios donde se establece el “día del trueque”, y cada niño lleva algo que no use y quiera intercambiar con otro. Cuando ya son más grandes, se agrega a esta dinámica el uso del dinero en cantidades controladas, y los niños pueden comprar y vender objetos a sus compañeros.

Incluso puedes avanzar un paso más, y enseñarles el concepto de multa ante el retraso en la devolución de algo, por ejemplo, los libros prestados en la biblioteca y que se devuelven fuera de plazo, o la forma de reponer un juguete roto.

Es muy importante que estos juegos los puedas realizar constantemente, ya que así se transformarán en hábitos que durarán para toda la vida de tus hijos. Además, de esta forma lograrás reforzar lo que puedan aprender en el colegio en asignaturas como matemáticas o ciencias sociales.

También, contrario a lo que muchas personas piensan, es conveniente que puedas hablar de dinero (de la administración de las finanzas de la familia) delante de los niños, aprovechando de explicarles en forma simple lo que aparece en las noticias, siempre en un tono positivo, optimista, y tratando de resolver sus dudas en la forma más didáctica posible. Explícales conceptos cotidianos como los precios de productos y servicios, que algunos objetos son más caros que otros, o distinguir entre las necesidades y los deseos, para después preguntarles si entendieron, y si podrían darte ejemplos.

Recuerda que los hábitos tardan tiempo en formarse, y si desde los primeros años se transmite a los niños confianza, conocimientos y habilidades relacionadas a la educación financiera, ellos contarán en el futuro con las herramientas necesarias para lograr un buen desempeño financiero.

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