Consejos financieros para organizarse y superar un periodo de cesantía

Consejos financieros para organizarse y superar un periodo de cesantía

El empleo ha sido una de las variables económicas más afectadas por la pandemia de COVID-19, llevando los niveles de cesantía en Chile a cifras que superan el 10%. Si estás enfrentando esta situación, te damos algunos consejos para ajustar tu presupuesto mientras pasa este complejo momento.

Debido a la pandemia de COVID-19, las cifras de cesantía se ubicaron por sobre el 15% en Santiago, y en todo el país el promedio es superior al 9%. Esto significa que son miles los chilenos que actualmente se encuentran sin trabajo.
En este complejo escenario, y mientras la situación se normaliza, si te encuentras cesante es un buen momento para diseñar y aplicar un plan de contingencia. Acá es importante que aprendas a distinguir entre necesidades y deseos, aspecto fundamental para poder mejorar tu salud financiera.

Todas las personas tenemos necesidades que parten desde las vitales y más básicas, como respirar, comer y habitar una vivienda, hasta necesidades no tan urgentes de satisfacer, como recrearse o distraerse. Cuando se van solucionando las más básicas, se puede ir poniendo el foco en las que siguen.

En tanto, los deseos tienen que ver con lo que requerimos para satisfacer las necesidades. Por ejemplo, si necesitas tomar agua para saciar tu sed, un deseo sería satisfacerla con una fría cerveza o una bebida. Si tu necesidad es movilizarte de un lugar a otro, puedes hacerlo caminando o en transporte público, pero puedes tener el deseo de hacerlo en un taxi o en un vehículo particular.

Bajo esta lógica, puedes encontrar diversos ejemplos en la vida diaria. Si tienes tiempo, puedes revisar tus decisiones diarias y ver si lo que buscan satisfacer son necesidades o deseos. Eso te ayudará a ser consciente y a tomar decisiones racionales.
Ahora, antes de darte algunos consejos para implementar un plan de contingencia en momentos de cesantía, te invitamos a mentalizarte en que este es un periodo transitorio y por lo mismo, muy probablemente pronto tu situación mejorará. Aunque sea un momento difícil, mantener una actitud positiva es fundamental para sobrellevar la contingencia, ya que te ayudará a diseñar soluciones más creativas. Además, aunque no lo creas, una visión optimista te ayudará a que este tiempo pase más rápido.

Activa tu Seguro de Cesantía

Antes que todo, realiza el trámite del Seguro de Cesantía. Este es un seguro que protege a los trabajadores dependientes (que tienen un contrato) regidos por el Código del Trabajo, cuando quedan cesantes, entregándoles beneficios en dinero por un tiempo determinado.

Se exigen seis cotizaciones, si el contrato es a plazo fijo, y 12 cotizaciones si el contrato es a plazo indefinido, siempre y cuando las dos últimas cotizaciones sean para el mismo empleador.

Cada beneficiario del Seguro de Desempleo tiene acceso a sus cartolas, las que le informan el total de sus recursos ahorrados, indicando todos los movimientos y aportes de su cuenta individual. Sin embargo, si se requiere consultar el informe en cualquier momento, se puede revisar de forma online, en el sitio web de la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC), www.afc.cl/home, ingresando RUT y contraseña. Si no tiene su clave de acceso, puede solicitarla en el mismo sitio de la AFC.
Para cobrar el seguro se debe acreditar la condición de cesante mediante cualquiera de estos documentos: finiquito, carta de despido, acta de comparendo ante la Inspección del Trabajo o un certificado de la misma institución que acredite este estado.

Identifica todos los gastos que puedas reducir

Organiza tus gastos en dos categorías: primarios y secundarios. ¿Cuáles son los primarios? La comida, las cuentas de servicios básicos, medicamentos, deudas que puedas tener. Para poder distinguirlos respóndete la siguiente pregunta, ¿qué sucede si eliminamos este gasto? Si el efecto de cortarlo no afecta tu diario vivir, no es un gasto primario.
Y entonces, ¿cuáles son los gastos secundarios? Todos aquellos que, si los suprimes, no cambia nada importante en tu vida. Por ejemplo, si tienes contratado un servicio de TV premium con 300 canales, nada sucederá si lo cortas. Si tienes una suscripción a un gimnasio, pero en cuarentena no puedes asistir, etc.
Disminuye o elimina todos o los más que puedas de estos gastos secundarios. Si consideras que son realmente importantes, dalos de baja mientras te encuentres sin ingresos y cuando tu situación remonte, evalúa si es necesario volver a contratarlos. Mientras tanto, tal vez encuentres alternativas más eficientes y baratas.

Hazlo tú mismo

Si tienes la necesidad de pintar tu casa, un deseo sería pagarle a un maestro para que lo hiciese por ti, pero ¿por qué no lo haces tú?

Internet está lleno de tutoriales para prácticamente todo lo que quieras hacer. Si necesitas arreglar un mueble, el piso, tu jardín, o lo que sea en tu casa o tu departamento, busca la posibilidad de hacerlo por tu propia cuenta. Revisa videos explicativos, comentarios, sugerencias y atrévete. Toma tiempo para aprender y hazlo con calma. Si tu familia te ayuda, tanto mejor, ya que así todos estarán comprometidos y trabajarán por un mismo objetivo. Al final, cuando termines tu proyecto y veas que lo hiciste con tus propias manos, sentirás una gran satisfacción y buscarás cuál será tu siguiente arreglo.

Aprende a usar Internet

Si tienes un plan de datos móviles en tu teléfono y también uno de internet hogar, lo mejor que puedes hacer es escoger pagar uno solo y dar de baja el otro. Evalúa esta posibilidad revisando bien los pro y los contra de ambas opciones (como posibles costos que no puedas descontar, contratos con duración determinada, etc), y a partir de tus necesidades de conexión y costos, tomar la mejor decisión.

Estos cambios puedes hacerlos mientras te encuentras sin trabajo, pero si te acomodas a ellos, puedes mantenerlos después de encontrar un nuevo empleo. Este plan de contingencia permite disminuir gastos secundarios en estos momentos de merma en los ingresos familiares, y es muy útil para liberar dinero cuando vuelvas a contar con ellos, que podrías destinar al ahorro.

Esperamos que esta información y recomendaciones te ayuden a organizar tu presupuesto y mejorar tu salud financiera en este complejo escenario.

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