Nike: un ejemplo de emprendimiento a toda velocidad

Antes de que Nike se convirtiera en la marca global de artículos deportivos que es actualmente, fue un negocio local de artículos para corredores. La firma fue fundada en 1964 por Phil Knight, un corredor aficionado, y Bill Bowerman, su entrenador, bajo el nombre Blue Ribbon Sports.

Antes de que Nike se convirtiera en la marca global de artículos deportivos que es actualmente, fue un negocio local de artículos para corredores.

La firma fue fundada en 1964 por Phil Knight, un corredor aficionado, y Bill Bowerman, su entrenador, bajo el nombre Blue Ribbon Sports.

Pese a que sabía que su alumno tenía todas las capacidades para ser exitoso y que no necesitaba de nada más para ser un gran corredor, Bowerman estaba en la búsqueda de nuevas formas para mejorar su rendimiento. Rediseñar sus zapatillas parecía una gran opción para lograrlo. Probó una serie de combinaciones, pero no eran lo suficientemente buenas en comparación con las zapatillas que existían en la época. Los diseños no permitían mejorar la forma en que se corría, por lo que Bowerman eventualmente desistió en sus esfuerzos, aunque la idea continuó implantada en su cabeza.

Aparte de entrenar, Knight era estudiante de Stanford, donde estaba terminando un MBA en Finanzas. En una de sus clases escribió sobre la industria manufacturera de zapatillas en Japón y cómo ésta podía ser mejor que el mercado líder en ese minuto: el alemán.

Aunque Knight aseguraba que los modelos asiáticos, además de ser más económicos eran mejores para los competidores de alto rendimiento, nadie le creyó. Pero no se rindió. Sabía que su propuesta revolucionaría el mundo deportivo.

Decidió importar zapatillas desde Japón y venderlas en el área local, por lo que se acercó inmediatamente a su entrenador para que le comprara un par. Ante el entusiasmo de su pupilo, Bowerman decidió sumarse al proyecto como socio.

Al principio todo fue lento, pero en 1965 comenzaron a ver los primeros frutos: 20.000 dólares de ganancia.

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Con este capital inicial, ambos socios decidieron trabajar en sus propios prototipos.  Luego de probar varios modelos sin éxito, en 1971 crearon una zapatilla para entrenar más liviana que las que ofrecía entonces el mercado. El estreno comercial fue al año siguiente y, por primera vez bajo la marca Nike, se vendió con gran éxito entre los profesionales.

Tanto Knight como Bowerman creían que para que las personas quisieran comprar sus zapatillas debían mostrar su marca bajo la mejor luz posible. Por lo mismo, decidieron poner como embajador y rostro al corredor Steve Prefontaine, quién rompió siete récords en Estados Unidos entre 1969 y 1972.

Aunque sabían que sus productos eran excelentes, a Knight y Bowerman todavía les quedaba un largo camino para actualizar el prototipo inicial. Afortunadamente no se rindieron en esta etapa, pues tuvieron que pasar siete años más antes de que lograran sacar al mercado la zapatilla Nike Air que, dicho sea de paso, los llevó al éxito fuera de Estados Unidos por su ligereza y capacidad de tracción. Ya para 1982 Nike era la marca número uno en zapatillas de deportes y entrenamiento en Estados Unidos.

Para los fundadores el éxito se debió primero al enfoque que le dieron a un grupo objetivo específico: los corredores. Ambos sabían que podían hacer del entrenamiento algo mejor.

Además creían que el éxito de su marca se daría por quién la usara: en este caso un campeón a nivel nacional. Y, por último, se dejaron llevar por sus instintos. Con los años crearon mejores modelos y, ya en 1985, estaban a la búsqueda de un nuevo rostro.

Siguiendo su instinto, Phil Knight y Bill Bowerman creyeron en un novato que estaba entrando al mundo del básquetbol y ese año firmaron para que Michael Jordan fuese su próximo rostro.

Con el tiempo lograron que distintas estrellas del fútbol se unieran a la marca, al igual que el gran golfista Tiger Woods, en 1996.

Años después de la creación de la marca, Bowerman aseguró que el gran motor de su  éxito ha sido querer encontrar una mejor solución para algo que amaba. Y así, sin saberlo se dio cuenta de que existía un potencial para un grupo de personas que buscaba más para mejorar la calidad de las cosas que disfrutaban hacer.

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