Luis Martínez, el manicero chileno en Estados Unidos que se tomó Nueva York

Cuando Luis “Conejo” Martínez llegó a Nueva York, se acercó a un carro de maní de otro chileno, Jorge González, quien llamó su atención por lo fluido que hablaba inglés.

Cuando Luis “Conejo” Martínez llegó a Nueva York, se acercó a un carro de maní de otro chileno, Jorge González, quien llamó su atención por lo fluido que hablaba inglés. Lo que descubrió después fue que González solo se sabía las palabras más importantes para llamar la atención de los clientes y así armar su negocio.
Naturalmente se hicieron amigos. Mientras que Martínez se encontraba en Nueva York trabajando por US$ 150 a la semana (unos 94 mil pesos chilenos), en una de sus conversaciones, González le contó que él ganaba en el carro hasta US$ 400 por día (250 mil pesos chilenos) y se quedaba con el 40% de lo que era este negocio de maní.
Era el año 1991, y González le presentó al Conejo Martínez a sus jefes, unos argentinos que eran los dueños de los carros, y quienes también lo contrataron a él.
Al principio, comenzó trabajando para los dueños. Tenía solo una esquina, y lamentablemente, por ubicación solo hacía US$ 60 al día (37 mil pesos chilenos). Los argentinos tenían 23 esquinas y para pasar a una esquina mejor tenía que vender más. Por lo que Martínez decidió seguir sus propias reglas; partió a conocer la ciudad y comenzó a pararse en las esquinas donde él creía que había más movimiento.
Partió sin saber nada de inglés, pero él sentía que podía lograrlo. Comenzó con frases armadas al igual que González, ya que sabía que era esencial llamar la atención de los clientes. Pero por sobre todo, sabía que el camino al éxito era vivir y respirar maní. Durante mucho tiempo, Martínez no se despegó del carro. Cortaba el gas solo para ir al baño y volver. De esa forma logró salir adelante y convertirse en la leyenda que es hoy.
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Martínez, ve la vida con simpleza. Trabajó en todo tipo de cosas, desde salvavidas hasta auxiliar. Y después de varios años en el negocio, comenzó su propia empresa Nuts4Nuts que hoy cuenta con 12 carros en Nueva York y 147 carros en Chile. Llegando a facturar 2 mil millones de pesos al año.
Hoy, se dedica a hacer charlas motivacionales incentivando a otros con su propia historia. Este emprendedor, que tuvo momentos de dificultad de joven y quien estudió en la “Universidad de la Vida”, hoy sabe cuáles son sus prioridades y qué hacer para lograr el éxito: atreverse a conocer el mundo y no dejarse intimidar por las adversidades económicas.
Para Martínez todo se da por la pasión que siente: “Cuando estés triste o no hagas un trabajo con agrado, da un paso al lado, porque de seguro que va a haber alguien que lo va a hacer mejor y tú le estás quitando el puesto (…) si las cosas están saliendo de una manera que no te están dando resultado, hay que cambiar rápidamente el chip, con los objetivos claros (…) no llamen a las malas ondas”, aseguró en una de sus charlas motivacionales.
Pese al éxito internacional, Martínez no se mantiene ajeno a sus raíces. No discrimina entre aquellos que quieren escuchar sus lecciones de vida, acercándose a los estudiantes, gente en la calle o clientes agradecidos. El Conejo no se olvida que el camino a la cima es lento, y que requiere de perseverancia y amor por lo que uno hace. Es cosa de verlo; hasta el día de hoy hace sus entrevistas con aquello que más ama, su carro de maní.

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